domingo, 3 de abril de 2016

COMENTARIO DE UNA EXPOSICIÓN.

PATRICIA ESQUIVIAS, A VECES DECORADO.
19 FEB- 5 JUN 2016 CA2M.

"A veces decorado" ha sido una exposición que me ha cautivado. No conocía a la artista venezolana (Caracas, 1979) y su obra me ha transportado. Construye relatos pasados por medio de vídeos, fotos o archivo, creando así un lenguaje moderno el cual nos hace cuestionarnos las lecturas que son consideradas oficiales. Me ha gustado mucho entre otras cosas porque yo me siento muy identificada con este tema en la arquitectura, la carencia de valor que va adquiriendo, la frialdad y la igualdad en las construcciones. Ella pasea y muestra esos detalles "insignificantes" en los que nadie se fija a primera vista pero están puestos con mucho "mimo".
Al comienzo de la exposición muestra unos dibujos de Manuel S. Molenzún y Amadeo Gabino, en los que se plasman diferentes ciudades europeas, con sus motivos y avenidas principales, mostrando la apertura que se dio en la arquitectura en los años 50. Estos dibujos en un principio "parecen no tener sentido", pero lo recobran cuando la artista muestra diferentes fotografías de los edificios 111-119 del Paseo de la Castellana, antiguamente llamada Avenida del Generalísimo, la cual representa un momento específico del régimen franquista. En el video la artista cuenta como esto fue un desarrollo en la reconstrucción urbana, dejando atrás el academicismo para entrar en unos principios acordes con la modernidad. Los balcones tenían azulejos pintados a mano con los dibujos de Molezún y Gabino y eran vistos desde la calle por los paseantes, sacaban así el arte a la vía pública, descubriendo países europeos al resto del mundo.
La artista también muestra un mural recuperado de esta calle, el cual por reformas iba a pasar a ser escombro. Esquivas muestra así el poco valor que se le da a las prácticas artísticas cuando están cumplen una función decorativa. También critica como la gente cerró balcones, impidiendo la visión del patrimonio, con el único sentido de ampliar el salón y poner un cuadro que solo iba a ver y consumir el sol.
Por otro lado, en uno de los portales, existe un mural desconocido por muchos de sus inquilinos por ser una pared de mármol de dicho portal. Patricia transporta esa obra tejiendo un tapiz, respondiendo a esa voluntad de tradición y artesanía, jugando con las "normas" establecidas entre motivo y técnica. En el vídeo critica como los vecinos querían poner un roda-pie sobre la obra por su desconocimiento y poca visión.
Otra obra que me impresionó fue Walking Still (2014) donde se ve un vídeo en street view de diferentes calles colombianas, ella cuenta que perdió el archivo y ya solo podría recuperarlo gracias a esta aplicación. Aquí la artista canta y cuenta lo que recuerda de las calles, como si la siguiera paseando, mostrándonos las aceras con sus motivos y azulejos, donde estaban grabadas las historias que las pisadas han ido borrando.
Para terminar su video "Pongamos que hablo de Madrid" el cual me fascinó, se ve a la artista en tras una mesa, hablando de la calle Ferraz, y sus motivos de decoración en las fachadas y sus muescas. Donde habla de los albañiles y de su amoroso trabajo, los compara con los escultores, los cuales cogen y ablandan la tierra, le dan forma y cuerpo.

(Dejo a continuación imágenes de este video, y un poema de las calles de Colombia).


Me gusta su obra porque te acerca a la humildad de la arquitectura y a su valor real, el trabajo manual y no en serie, la autenticidad y su exclusividad.